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Refundir jabón: cómo salvar un lote o hacer pastillas refundidas

Refundir consiste en rallar un jabón que ya está hecho y fundirlo con un poco de líquido para poder modificarlo. Admite ingredientes que la sosa de un lote recién hecho estropearía, y rescata un lote cuyo error se puede cuantificar. Nunca se vierte como el jabón recién hecho, y no puede corregir un error que no se puede medir.

Tres pastillas rústicas de jabón refundido salpicadas de pétalos de rosa y hierbas, un montón de jabón rallado y una pastilla blanca a medio rallar con un rallador pequeño sobre un fondo naranja

En resumen

  • Refundir es volver a fundir un jabón terminado con entre un 10 y un 25 % de su peso en líquido: cuanto más fresco es el jabón, menos necesita.
  • Use un calor bajo y uniforme: una olla de cocción lenta, un bol al baño maría o una bolsa para asar dentro de una olla con agua. El microondas sirve para un lote pequeño a potencia reducida y en tandas cortas; a toda potencia quema el jabón.
  • El aceite que se incorpora al final sigue siendo aceite, así que sube el sobreengrasado. La calculadora le dice cuánto.
  • Un lote con exceso de sosa se puede salvar si sabe exactamente cuánta sosa llevó: la calculadora de sosa le da el aceite que hay que añadir. Si no lo sabe, deséchelo.
  • Las pastillas refundidas quedan rústicas, necesitan unos días para afirmarse y un par de semanas para secarse.
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Refundir es tomar un jabón en frío o en caliente que ya está hecho, rallarlo y calentarlo con suavidad con un poco de líquido hasta que se ablanda en una pasta espesa que se puede apretar en un molde. No se convierte en jabón nada nuevo; el jabón ya es jabón. Esa es precisamente la gracia. Los pétalos, las verduras de hoja y las fragancias que la sosa de un lote recién hecho estropearía sobreviven a un refundido, y un lote con un error tiene una segunda oportunidad. Esta guía da el método y las cifras, y después el rescate que más cuidado exige: un lote con demasiada sosa.

Qué es refundir y qué no es

Los jaboneros usan dos nombres para la misma técnica. Se habla de refundir (rebatching) cuando sirve para rescatar un lote que salió mal, y de moler a mano (hand-milling) cuando se hace a propósito, para añadir algo o para sacar unas pocas pastillas de un lote neutro más grande.

No es lo que las marcas de jabón llaman jabón molido a la francesa o triple molido (French milled). Eso es un proceso industrial que muele el jabón y lo pasa varias veces por rodillos y prensas, lo que da una pastilla densa, lisa y uniforme. En la descripción de Simmons y Appleton de 1908, las virutas de jabón se secaban desde un 30 % de agua aproximadamente hasta entre el 11 y el 14 %, se pasaban tres o cuatro veces entre rodillos de granito junto con el color y el perfume, y se empujaban por una boquilla caliente hasta formar una barra maciza; las virutas más secas se desmigajaban y se agrietaban, y las más húmedas se pegaban y hacían ampollas. No se puede imitar en una cocina, y el jabón molido a mano nunca se le parece.

Tampoco es jabón de glicerina para fundir y verter. Una base de fundir y verter se formula con glicerina extra y disolventes para que se funda en un líquido que se puede verter. El jabón corriente no lleva nada de eso: se ablanda hasta hacerse una pasta, pero nunca se vuelve líquido.

Cuándo vale la pena

Para añadir lo que la sosa de un lote recién hecho estropearía. Los pétalos de rosa se ponen negros en la masa fresca de un jabón en frío; en un refundido conservan el color. Lo mismo ocurre con verduras como las espinacas y la col rizada, y con la cáscara de los cítricos. Una fragancia que agarrota un lote fresco puede ir en un refundido, donde ya no queda nada que pueda acelerar.

Para probar. Haga un lote grande neutro y luego refúndalo de pocas pastillas en pocas pastillas para probar aromas, colores y aditivos antes de dedicarles un lote entero.

Para corregir un error que se puede medir. Se le olvidó un aceite, la fragancia o el color, y sabe exactamente qué y cuánto. Ralle el lote y añádalo.

Para rescatar un lote que se separó o no llegaba a la traza, cuando sabe que los pesos eran correctos. Cocerlo hasta el final suele volver a unirlo (vea más abajo).

No vale la pena con un lote del que no puede dar cuenta. Si pesó algo mal y no sabe por cuánto, un refundido es una apuesta a ciegas. Eso importa sobre todo con la sosa.

Cuánto líquido

El líquido es lo que vuelve a convertir las virutas en una masa manejable, y la cantidad adecuada depende de la edad del jabón. El jabón fresco todavía conserva la mayor parte de su agua; el que lleva semanas curándose ha perdido buena parte.

  • El jabón de uno o dos días apenas necesita.
  • El jabón de una semana, más o menos: alrededor del 10 % del peso del jabón.
  • El jabón curado durante meses: hasta un 25 %.

Para un jabón bastante fresco, de 57 a 85 g de líquido por cada 454 g (de 2 a 3 oz por libra) es un buen punto de partida. Con muy poco, el jabón se seca y se quema antes de fundirse. Con demasiado se vierte mejor, pero las pastillas siguen blandas durante semanas y encogen y se deforman a medida que sale el agua.

El agua sirve. La leche, fresca o reconstituida a partir de leche en polvo, funde el jabón de forma más homogénea y lo deja bastante más fluido, a costa de un tono marfil; también sirven el té, los jugos y las leches vegetales. El jabón más viejo se ablanda mejor si incorpora el líquido y deja las virutas en remojo toda la noche antes de calentarlas.

Para el jabón de menos de unas dos semanas, el lactato de sodio líquido marca una gran diferencia: de 14 a 28 g por cada 454 g de virutas (de 0,5 a 1 oz por libra), añadido con el líquido, deja la pasta casi tan fluida como la masa fresca. El efecto se pierde a medida que el jabón envejece.

La receta también influye. Los jabones ricos en aceite de oliva son los más difíciles de refundir, y los de leche, de los más fáciles.

El método

  1. Ralle el jabón. Use un rallador de caja o un robot de cocina reservado para el jabón. El jabón de solo uno o dos días todavía puede ser cáustico, así que lleve guantes, y gafas si sospecha que el lote tiene demasiada sosa.
  2. Incorpore el líquido. Péselo, viértalo sobre las virutas y remueva hasta que queden húmedas por igual, pero no nadando. Deje el jabón más viejo en remojo toda la noche.
  3. Caliéntelo a fuego bajo y tapado. Lo más fácil es una olla de cocción lenta en la posición baja, con la tapa puesta. Sirve un bol resistente al calor sobre una olla con agua a fuego lento, y también una bolsa para asar cerrada, puesta en una olla con agua a fuego lento y apretada con las manos para mezclar. A Fisher el microondas le quema el jabón; otros jaboneros lo usan a potencia reducida para un lote pequeño, como se explica más abajo.
  4. Remueva cada 20 a 30 minutos. Rebañe las paredes cada vez. El jabón se vuelve translúcido primero por los bordes y luego se ablanda en una pasta espesa y brillante; en una olla de cocción lenta suele tardar una hora, más o menos. Si empieza a secarse, espolvoree una cucharada de agua. No deje que hierva, y no lo deje solo.
  5. Retírelo del fuego e incorpore los extras. El aceite, la fragancia, el color y los elementos botánicos van ahora. Mezcle antes las arcillas y los colorantes en polvo con un poco de glicerina o de líquido, o harán vetas. El aroma rinde más que en la masa fresca: Grosso usa una cucharadita por libra de jabón, frente a una cucharada por libra de aceites en su jabón en frío.
  6. Apriételo en el molde. Échelo con una cuchara, apriételo bien en las esquinas y golpee el molde contra la encimera para sacar las bolsas de aire. Si usó una bolsa para asar, corte una esquina y apriete para que salga.
  7. Deje que se afirme. Déjelo en el molde de dos a cuatro días, hasta que esté lo bastante duro para salir limpio.
  8. Séquelo. Ponga las pastillas en una rejilla y deles la vuelta cada pocos días para que se sequen por igual. Deles al menos dos semanas para que salga el agua añadida.

Una olla de cocción lenta con jabón rallado fundido en una pasta espesa, brillante y en parte translúcida, que una mano enguantada levanta con una espátula Listo para moldear: translúcido, espeso y brillante, con unas pocas virutas en el borde que se fundirán mientras incorpora los extras.

En el microondas. Limítese a unos 450 g (1 lb) de virutas o menos, y use una potencia baja o media. Letcavage y Buck ablandan tres pastillas pequeñas de entre unos días y una semana, ralladas, con ¼ de taza (59 ml) de agua durante 1 minuto al 70 % de potencia, incorporan el color y les dan luego 10 segundos al 50 %, cuando el jabón se hincha y espuma como un puré de patata con queso. Grosso calienta 450 g de virutas con 115 g (4 oz) de agua, tapadas, a potencia media en tandas de 3 minutos, lo que puede llevar de 15 a 30 minutos. En cualquier caso la pasta se calienta mucho y echa vapor, y a máxima potencia puede quemarse, desbordarse del bol en espuma o derretir un molde de plástico (Grosso).

Añadir aceite, y lo que hace con el sobreengrasado

El aceite que se incorpora a un jabón terminado no se convierte en jabón. En una pastilla curada no queda sosa libre con la que pueda reaccionar, así que cada gramo se queda como aceite y se suma al sobreengrasado que ya tenía la receta.

La calculadora de fundir y verter tiene un modo Refundido que lo calcula. Supone que una pastilla típica es en torno a un 70 % aceites en peso y divide entre esa cifra el aceite que se añade: 20 g de aceite en 1000 g de jabón suman 2,9 puntos porcentuales de sobreengrasado al de la receta original. Avisa por encima de 5 puntos, donde la pastilla se vuelve blanda y es más propensa a enranciarse.

Refunda 1 kg de jabón. Con un 15 % de líquido, un 2 % de aceite y un 2 % de fragancia, el modo Refundido de la calculadora da 150 g de líquido, 20 g de aceite y 20,8 g de fragancia, y 2,9 puntos de sobreengrasado añadido.

Abrir la calculadora

Elija un aceite que se conserve bien. El aceite que nunca se encuentra con la sosa solo se mantiene como entró durante un tiempo, y los aceites saturados y monoinsaturados (oliva, girasol alto oleico, karité, manteca de cacao) son los que más duran. Los aceites ricos en ácido linoleico y linolénico son los sospechosos habituales cuando las pastillas desarrollan manchas naranjas.

Corregir un lote con demasiada sosa

Es el rescate que más se le pide a un refundido, y solo funciona si sabe cuánta sosa entró de verdad. El arreglo consiste en añadir aceite suficiente para consumir la sosa sobrante, y la calculadora de sosa le dice cuánto.

Supongamos que hizo el jabón de diario, con un 40 % de oliva, un 30 % de coco y un 30 % de palma, con 1000 g de aceites y un 5 % de sobreengrasado, para el que la calculadora pide 144,1 g de hidróxido de sodio, y después descubre que pesó 154,1 g. Esos 10 g convierten un sobreengrasado del 5 % en alrededor del −1,6 %: el jabón tiene exceso de sosa. Para encontrar el arreglo, introduzca los aceites de la receta en gramos y vaya añadiendo aceite de oliva hasta que la calculadora, todavía al 5 %, pida la sosa que usó en realidad. Con 478 g de aceite de oliva pide 154,2 g. Así que 78 g de aceite de oliva, cocidos con el jabón, devuelven el lote a un sobreengrasado del 5 %.

Compruebe el rescate. 478 g de aceite de oliva, 300 g de aceite de coco y 300 g de aceite de palma con un 5 % de sobreengrasado necesitan 154,2 g de hidróxido de sodio, a menos de 0,1 g de lo que entró en la olla.

Abrirla en la calculadora

Hágalo en cuanto descubra el error, mientras el jabón está fresco y se refunde con facilidad. Añada el aceite al principio, con las virutas y el líquido, no al final: la sosa sobrante tiene que reaccionar con él, y eso requiere calor y tiempo. Y cuézalo como un jabón en caliente, removiendo, hasta que toda la masa se haya vuelto translúcida. Cuando las pastillas hayan cuajado, pruebe una como describe la guía del pH del jabón: una gota de fenolftaleína sobre un corte reciente, o una tira de pH apretada contra una pasta hecha con el jabón y un poco de agua destilada. Un jabón corriente marca entre 9 y 10, más o menos, y vuelve la fenolftaleína de un rosa pálido; un magenta intenso e instantáneo, o una tira que marca más de 12, significa que el jabón sigue teniendo exceso de sosa y no debe usarse.

Lotes que se separaron

A veces un lote recién hecho se separa en el molde, con aceite encharcado encima o bolsas de líquido dentro. Qué hacer depende de la causa.

Si los pesos eran correctos y la causa fue la mezcla (no se batió lo suficiente, o se trabajó tan frío que los aceites duros cuajaron antes de emulsionarse), cocer el lote entero hasta el final puede recuperarlo. Rasque todo a una olla de acero inoxidable llena como mucho hasta un tercio, líquido incluido, y caliéntelo a fuego medio-bajo, removiendo a menudo, hasta que se convierta en una masa espesa y gelatinosa como un puré de patata. Eso lleva de 15 a 60 minutos. Échelo con una cuchara en los moldes, déjelo de dos a cuatro días antes de desmoldar y séquelo durante las semanas de curado habituales.

Si la causa fue un error de pesada que no puede medir, el álcali equivocado (hidróxido de potasio en lugar de hidróxido de sodio) o algo que no sabe identificar, cocerlo no lo salvará, aunque Pure Soapmaking propone la misma cocción para un lote hecho con sosa vieja, con hidróxido de potasio o con un despiste al medir. La cocción termina una reacción; no puede cambiar las proporciones. Trate cualquier líquido que contenga como solución de sosa, y deséchelo. La guía de problemas y la guía del jabón blando le ayudan a distinguir cuál es su caso.

Qué esperar

El jabón refundido es rústico. Por mucho cuidado que ponga, la textura es más basta que la de un vertido fresco, y hay que echarlo con cuchara y apretarlo en vez de verterlo. La leche y el lactato de sodio lo dejan más liso, pero nunca tanto como la masa fresca. Con un jabón muy fresco y lactato de sodio se pueden hacer remolinos sencillos; cualquier cosa más elaborada pide un lote fresco.

Las pastillas encogen un poco a medida que sale el agua añadida, y por eso importa darles la vuelta. Si el jabón ya estaba curado cuando lo ralló, las pastillas refundidas están listas cuando esa agua se ha ido, en dos semanas o así. Si estaba fresco, todavía necesitan el resto del curado original; cuente desde el día en que lo hizo por primera vez.

Recetas para probar

Todas las recetas

Fuentes

Las notas sobre estas fuentes están en la página en inglés, con las palabras que se comprobaron en cada documento.

  1. The Complete Photo Guide to Soap Making . David Fisher, Creative Publishing International , 2018.
  2. Smart Soapmaking . Anne L. Watson, Shepard Publications , 2013.
  3. Natural Soap Making . Elizabeth Letcavage and Melissa Harden, Stackpole Books , 2013.
  4. Soap Crafting . Anne-Marie Faiola, Storey Publishing , 2013.
  5. Basic Soap Making . Elizabeth Letcavage and Patsy Buck, Stackpole Books , 2009.
  6. The Everything Soapmaking Book, 3rd edition . Alicia Grosso, Adams Media , 2013.
  7. The Handbook of Soap Manufacture . W. H. Simmons and H. A. Appleton, Scott, Greenwood and Son , 1908.
  8. Pure Soapmaking . Anne-Marie Faiola, Storey Publishing , 2016.
  9. Superfat . Classic Bells, Soapy Stuff .