En resumen
- El jabón líquido es un jabón de potasio. Las sales potásicas de los ácidos grasos se mantienen disueltas en agua, mientras que las sódicas cuajan en pastillas o en geles grumosos.
- Introduzca la pureza real de su hidróxido de potasio, normalmente alrededor del 90 %, y mantenga bajo el sobreengrasado. El aceite libre no se disuelve en el jabón terminado: lo enturbia.
- Cueza la pasta hasta que una cucharada se disuelva transparente en agua hirviendo, pésela y dilúyala por peso: entre un 15 y un 25 % de jabón va bien para un frasco con dosificador.
- El bórax y el ácido cítrico solo neutralizan el álcali que de verdad está ahí. En una pasta bien calculada, el bórax añade una sal prohibida en los cosméticos de la UE y del Reino Unido, y el ácido cítrico vuelve a convertir el jabón en ácido graso.
- El jabón diluido es sobre todo agua. Use agua destilada, botellas limpias y lotes pequeños, y un conservante que funcione a pH de 9 a 10 si lo vende.
En esta página
- Por qué el jabón líquido necesita potasio
- Dos números que cambian respecto a una receta de pastilla
- La pureza del hidróxido de potasio
- El sobreengrasado
- Hacer la pasta
- Diluir: cuánta agua
- Por qué se enturbia y cómo aclararlo
- La neutralización: lo que de verdad hacen el bórax y el ácido cítrico
- El jabón no puede ser neutro
- El bórax
- El ácido cítrico
- Cuándo vale la pena hacerlo
- Espesar
- Mantener limpio el jabón diluido
- Rallar una pastilla en agua no es lo mismo
El jabón líquido es jabón de verdad hecho con hidróxido de potasio en lugar de hidróxido de sodio, cocido hasta formar una pasta dura y luego disuelto en agua. Pide más paciencia que una pastilla y cifras exactas por partida doble: una vez para el álcali y otra para la dilución, porque el jabón terminado es sobre todo agua. Esta guía da el método con un lote de ejemplo, explica qué hace la calculadora de dilución y examina a fondo el paso que la mayoría de las recetas añade sin decir por qué: la neutralización.
Por qué el jabón líquido necesita potasio
Una molécula de jabón es la misma cadena de ácido graso sea cual sea el álcali que la formó; solo cambia el compañero. Los jabones de sodio cristalizan al enfriarse, y así es como cuaja una pastilla. Los de potasio son mucho más solubles, así que un jabón de potasio se disuelve en un líquido transparente y se queda así a temperatura ambiente. El manual de jabonería de Thomssen, de 1922, describe el jabón líquido como nada más que un jabón de potasa disuelto en agua, y esa sigue siendo toda la definición. La guía de NaOH, KOH y álcali mixto pone los dos álcalis uno al lado del otro.
Los aceites se comportan más o menos como en una pastilla, con una pregunta más: lo espeso que será el jabón y si se puede espesar.
- El aceite de coco y los demás aceites láuricos hacen espuma enseguida y se disuelven muy transparentes, pero dan un jabón fluido que la sal apenas espesa.
- Los aceites de oliva y de girasol alto oleico y otros ricos en oleico hacen menos espuma y dan un jabón más suave y más espeso, que la sal espesa con facilidad.
- El aceite de ricino da un jabón muy transparente que aun así espesa con sal.
- La palma, el sebo, la manteca de cacao y otras grasas ricas en ácidos palmítico y esteárico dan un jabón turbio, porque sus jabones de potasio cristalizan al enfriarse. Thomssen descartaba el sebo para el jabón líquido transparente por esa razón.
Fisher plantea la elección como espuma frente a cuerpo: sobre todo aceite de coco para un dosificador de espuma, sobre todo aceites líquidos para un jabón que se vierta como el comercial. Las tres recetas de abajo quedan entre los dos extremos. Hay otras dos escritas por completo, con su método: nuestro jabón líquido de manos de coco, mitad coco, y nuestro jabón de Castilla líquido, todo oliva.
| Receta | Aceites, % de las grasas | Ácido oleico en las grasas |
|---|---|---|
| Jabón líquido de manos | coco 40, oliva 40, ricino 20 | 31 % |
| Gel de ducha líquido | coco 30, oliva 45, ricino 15, girasol alto oleico 10 | 42 % |
| Champú líquido | coco 30, oliva 35, ricino 20, aguacate 10, jojoba 5 | 34 % |
Ácido oleico según el perfil de ácidos grasos que da la calculadora para cada receta. Classic Bells encuentra que la sal espesa bien un jabón líquido solo cuando más o menos la mitad de sus ácidos grasos son oleico, así que de estos el gel de ducha es el que con más probabilidad espesará con sal.
Dos números que cambian respecto a una receta de pastilla
La pureza del hidróxido de potasio
El hidróxido de sodio se vende casi puro. El hidróxido de potasio no: la evaluación de la OCDE da para el producto industrial alrededor de un 91 % de KOH y un 8 % de agua, y las escamas suelen venir etiquetadas al 90 %. La calculadora supone un 90 % salvo que usted lo cambie, y divide la cantidad pura necesaria entre 0,9 para dar el peso de escamas. Deje el ajuste en el 100 % con escamas al 90 % y a la pasta le faltará una décima parte del álcali: saldrá grasienta, turbia y lenta en llegar a la traza. Una receta que no indica su pureza está escrita solo a medias. El jabón líquido de Grosso en The Everything Soapmaking Book pesa 177 g (6,25 oz) de hidróxido de potasio para 766 g (27 oz) de aceites de coco, ricino y jojoba: un 3,1 % de sobreengrasado en nuestra calculadora si las escamas son puras, y un 12,8 % con las escamas corrientes al 90 %, mucho más aceite libre del que puede llevar un jabón transparente. Introduzca la cifra de su etiqueta y mantenga cerrado el envase. El hidróxido de potasio absorbe agua y dióxido de carbono del aire, así que un envase que se deja abierto pesa más que el álcali que contiene.
El sobreengrasado
Una pastilla lleva un pequeño porcentaje de aceite sin reaccionar como colchón. En el jabón líquido ese aceite no tiene adónde ir: no se disuelve en la solución de jabón, así que aparece como turbidez o como una película por encima. Por eso el jabón líquido se hace con un sobreengrasado del 0 al 3 %. Con hidróxido de potasio, la calculadora añade una nota entre el 3 y el 4 % y una advertencia por encima del 4 %. La guía del sobreengrasado explica de dónde viene esa convención.
¿Por qué no siempre al 0 %? Porque la cifra de álcali solo es tan buena como los índices de saponificación que hay detrás, y los aceites reales varían dentro de sus rangos publicados. Hecho al 0 %, nuestro gel de ducha líquido podría quedar en cualquier punto entre un 3,1 % de exceso de álcali y un 2,9 % de exceso de aceite, según la comprobación de rangos de la calculadora. Al 3 %, el peor caso sigue quedando un pelo por debajo de cero, y la calculadora lo señala. Al 3,5 %, medio punto por encima del rango habitual, el peor caso es del 0,5 % y el mejor del 6,3 %: la receta ya no puede salir con exceso de álcali, y eso es lo que hace innecesaria la neutralización. Por eso la página del gel de ducha, el lote de ejemplo y nuestros dos jabones líquidos escritos por completo usan todos un 3,5 %, y la nota de la calculadora es el precio de ese margen.
Calcule el lote de ejemplo. Para 500 g de aceites del gel de ducha líquido con un 3,5 % de sobreengrasado hacen falta 111,6 g de hidróxido de potasio al 90 % en 334,7 g de agua.
Abrirla en la calculadoraEl agua de ese enlace es tres veces el peso del hidróxido de potasio, una solución al 25 %, la misma proporción que la pasta de Fisher. Las páginas de recetas de la tabla de arriba le dan a la pasta más agua, tanta como el peso de los aceites, lo que da una pasta más blanda que tarda más en llegar a la traza. Las dos opciones funcionan, porque el paso de la dilución tiene en cuenta el agua que lleve la pasta.
Hacer la pasta
Un jabón de potasio no llega a la traza como una pastilla. La masa espesa, luego se vuelve más fluida y se separa, y luego vuelve con aspecto de puré de patatas o de compota de manzana espesa, a veces varias veces, antes de cuajar por fin en una pasta dura y opaca que se estira como un caramelo blando y que la batidora apenas puede mover. Esa es la traza del jabón líquido, y ahí empieza la cocción. Grosso describe la masa como lechosa y opaca desde el principio pero fluida, hasta que espesa de golpe, con grandes burbujas que suben a medida que se afirma, así que vigile la batidora. Use una olla de cuatro a cinco veces el volumen del lote: el jabón de potasa rico en coco se hincha al saponificarse, y Thomssen dimensionaba sus calderas así por la misma razón.
La traza del jabón líquido: una pasta dura y opaca que se estira como un caramelo blando. A partir de aquí se cuece hasta que se vuelve translúcida.
- Péselo todo. Pase la receta por la calculadora con la pureza que indica la etiqueta de su hidróxido de potasio, y luego pese los aceites en la olla de cocción lenta, el hidróxido de potasio en un recipiente seco y el agua destilada en una jarra resistente al calor. Para el lote de ejemplo son 150 g de aceite de coco, 225 g de aceite de oliva, 75 g de aceite de ricino, 50 g de aceite de girasol alto oleico, 111,6 g de hidróxido de potasio y 334,7 g de agua.
- Prepare la solución alcalina. En un sitio ventilado, con gafas y guantes, añada el hidróxido de potasio al agua poco a poco y remueva hasta que se haya disuelto. Se calienta mucho y chisporrotea al entrar. Déjela enfriar por debajo de 82 °C (180 °F).
- Caliente los aceites. Caliente los aceites a entre 65 y 71 °C (150 y 160 °F) en la olla de cocción lenta a temperatura baja.
- Bata hasta la traza. Vierta la solución alcalina en los aceites y bata con la batidora de mano a ráfagas. Siga a través de las falsas trazas y las separaciones hasta que la masa cuaje en la pasta dura y opaca que se estira como un caramelo blando. La pasta de Fisher, hecha solo con aceites líquidos, tardó de 30 a 40 minutos en llegar ahí.
- Cuézala hasta que esté translúcida. Tape la olla y déjela a temperatura baja. Mírela al cabo de 15 a 20 minutos y otra vez de 15 a 20 minutos después, reincorporando el líquido que se haya separado, y luego remueva cada 30 a 45 minutos. La pasta se vuelve dorada y translúcida; la de Fisher tardó de 2 a 3 horas en quedar translúcida de principio a fin.
- Pruébela en agua hirviendo. Disuelva 28 g (1 oz) de pasta en 59 ml (2 fl oz) de agua hirviendo y déjela enfriar. Si queda transparente o apenas turbia, la pasta está hecha. Si queda lechosa, o con una película flotando encima, necesita otra hora de cocción y una segunda prueba. Una pasta que sigue lechosa después de eso probablemente tenía más aceite del que su álcali podía saponificar; sigue siendo jabón, pero dará una dilución turbia.
- Pese la pasta. Apague el fuego, deje enfriar la pasta y pésela entera. Pesará menos que los ingredientes, porque parte del agua se fue en forma de vapor, y la dilución necesita la cifra real.
- Dilúyala por peso. Calcule el agua con la calculadora de dilución, como se explica abajo. Añada la mayor parte caliente a la pasta, o a la parte de la pasta que quiera usar, y deshaga los grumos con suavidad, sin levantar espuma. Tápela y déjela varias horas o toda la noche, y añada el resto solo si el jabón sigue demasiado espeso una vez de vuelta a temperatura ambiente.
- Deje reposar, aromatice y envase. Deje reposar el jabón diluido una o dos semanas y luego trasvase el jabón transparente, dejando atrás el sedimento. Pruebe la fragancia en una muestra pequeña antes de aromatizar el lote, y envase el jabón en recipientes limpios.
La prueba de cocción. Una pasta terminada se disuelve transparente o apenas turbia (izquierda); una sin terminar se queda lechosa y necesita otra hora.
Diluir: cuánta agua
La dilución es donde las recetas de jabón líquido dejan de estar de acuerdo entre sí, porque “una parte de pasta” no significa nada mientras no se sepa cuánta agua lleva ya la pasta. La calculadora de dilución de jabón líquido pide cuatro números: el peso de su pasta después de la cocción, los aceites del lote, el hidróxido de potasio puro, que es el peso de las escamas por su pureza (111,6 g al 90 % son 100,4 g), y la concentración que quiere. Cuenta como jabón los aceites más el hidróxido de potasio puro, porque la saponificación conserva la masa: el jabón y la glicerina pesan lo que pesaban la grasa y el hidróxido. Todo lo demás de la pasta lo trata como agua, y le da el agua que hay que añadir: el jabón dividido entre la concentración objetivo, menos la pasta. La calculadora de jabón líquido hace las dos mitades en un solo sitio: el hidróxido de potasio y el agua de la pasta a partir de los aceites, y luego el agua que hay que añadir una vez pesada la pasta, con una comprobación de si su sobreengrasado podría quedar con exceso de álcali.
Supongamos que el lote de ejemplo pesa 920 g una vez cocido. Sus 600,4 g de jabón lo convierten en una pasta al 65 %. Al 20 % da 3002 g de jabón líquido, así que necesita 2082 g de agua.
| Uso | Jabón en el líquido terminado | Fuente |
|---|---|---|
| Dosificador de espuma | alrededor del 10 % | Classic Bells |
| Frasco con dosificador o bote flexible | del 15 al 25 % | nuestra calculadora; los jabones líquidos de Thomssen llevaban alrededor de un 20 % de ácidos grasos |
| Espesado usando menos agua | del 30 al 40 % | Classic Bells, para jabones con alrededor de la mitad de oleico |
Solo puntos de partida: los aceites deciden lo espesa que sale una concentración dada.
Añada el agua caliente; hirviendo está bien. Una pasta tarda horas en disolverse y parece obstinadamente grumosa durante la mayor parte de ese tiempo, así que déjela toda la noche antes de decidir que necesita más agua. Reserve la última décima parte, porque un jabón que acaba demasiado fluido no tiene vuelta atrás, mientras que uno un poco espeso se arregla en un minuto. Júzguelo a temperatura ambiente, ya que el jabón líquido espesa, y puede enturbiarse, al enfriarse. Use agua destilada tanto para la dilución como para la pasta: sigue en pie lo que señalaba Thomssen, que el agua dura forma jabones insolubles que se depositan como sedimento. Tampoco hace falta diluirla toda de una vez. La pasta se conserva en un tarro cerrado (Fisher y Grosso la guardan en el refrigerador), así que diluya solo la que vaya a usar pronto.
Grosso diluye con el mismo peso de agua que la pasta, lo lleva a ebullición y luego lo cuece a fuego lento destapado de 15 a 30 minutos, sin dejarlo nunca solo, porque una olla tapada se desborda. En su receta eso da un jabón concentrado, alrededor de una tercera parte de jabón según las cuentas de la calculadora de dilución, y ella encuentra que un dosificador de espuma lo necesita más fluido.
Por qué se enturbia y cómo aclararlo
| Lo que ve | Causa probable | Qué hacer |
|---|---|---|
| Lechoso de principio a fin, y no pasó la prueba del agua hirviendo | Una pasta sin terminar, o más aceite del que el álcali podía saponificar: un sobreengrasado alto, o una pureza del 100 % introducida para escamas al 90 % | Cuézala más; si sigue lechosa, faltaba álcali, así que revise el ajuste de pureza y mantenga bajo el sobreengrasado la próxima vez |
| Transparente en caliente, turbio en frío, o con sedimento en la botella | Jabones palmíticos y esteáricos que cristalizan | Déjelo reposar y trasvase el jabón transparente; use menos grasas duras la próxima vez |
| Turbidez o restos blanquecinos que aparecen con agua del grifo | Jabones de calcio y magnesio del agua dura | Agua destilada, y un quelante en el agua de dilución (vea antioxidantes y quelantes) |
| Se enturbia, o se vuelve fluido de golpe, justo después de aromatizarlo | La fragancia | Pruebe las fragancias en una muestra; use menos, u otra |
| Una capa grasienta por encima después de añadir un ácido | El ácido volvió a convertir el jabón en ácido graso | No lo acidifique; vea la sección siguiente |
Fisher, como muchos jaboneros, deja reposar el jabón diluido de una a dos semanas para que la turbidez se deposite, y luego trasvasa el jabón transparente a otra botella. Quienes hacen jabón líquido a veces llaman secuestro a este reposo, lo que confunde, porque para un químico secuestrar significa ligar el calcio y el magnesio del agua dura con un quelante como el citrato de sodio. Las dos cosas ayudan: el reposo elimina lo que ya se ha formado, y un quelante impide desde el principio que los minerales del agua dura formen esos restos. Las fábricas de Thomssen iban más allá: enfriaban su jabón líquido y lo filtraban en frío para que todo lo que tendiera a cristalizar lo hiciera antes de embotellarlo. La guía del agua dura explica esos restos.
La neutralización: lo que de verdad hacen el bórax y el ácido cítrico
Muchas recetas de jabón líquido terminan “neutralizando” el jabón con bórax o con ácido cítrico. Fisher incorpora dos cucharadas de una solución de 28 g de bórax en 113 g de agua caliente por cada 454 g (1 lb) de pasta, con el razonamiento de que el jabón líquido se hace con un 0 % de sobreengrasado y cualquier exceso de álcali debería quedar tamponado. Algunas recetas, sobre todo las antiguas, iban más allá y se diseñaban con un pequeño exceso de álcali, que luego había que neutralizar (Classic Bells). Que todo esto sirva de algo depende de una sola pregunta: ¿hay álcali sobrante en la pasta?
El jabón no puede ser neutro
Una solución de jabón de verdad es alcalina, de pH 9 a 10 aproximadamente, porque el jabón es la sal de un ácido débil y una base fuerte: 53 de los 64 jabones de baño de un estudio indio dieron entre 9 y 10 (la guía del pH del jabón explica por qué algunos jabones dan más). Esa alcalinidad es del propio jabón, no de álcali libre. Los ácidos grasos solo retienen su potasio hasta un pH de alrededor de 8 a 10. Kanicky y Shah midieron su pKa aparente, el pH al que la mitad es jabón y la otra mitad ácido libre, en 10,15 para el ácido esteárico, 9,85 para el oleico, 9,24 para el linoleico y 8,28 para el linolénico. Baje el pH de un jabón líquido hacia 7 y cada vez más parte de él vuelve a ser ácido graso libre, que no se disuelve, así que el jabón se enturbia y luego se separa. Lo único que un neutralizante puede eliminar con utilidad es el hidróxido que los aceites nunca usaron.
El bórax
Al disolverse, el bórax se convierte en una mezcla a partes iguales de ácido bórico y borato, y por eso se usa una solución de bórax para calibrar los medidores de pH: el NIST certifica una solución de 0,01 mol/kg a pH 9,195 a 25 °C. La mitad de ácido bórico puede captar hidróxido, unos 0,29 g de hidróxido de potasio por cada gramo de bórax (dos hidróxidos por cada unidad fórmula del decahidrato, que pesa 381,37 g/mol). Así que el bórax absorberá un pequeño exceso de álcali, y no puede bajar el jabón mucho por debajo de pH 9, porque él mismo es un tampón a 9,2. La dosis de Fisher, unos pocos gramos de bórax por cada 454 g de pasta, puede absorber un par de gramos de hidróxido de potasio: una cantidad sensata para un pequeño exceso, e inútil si no lo hay. En una pasta sin álcali sobrante no tiene nada útil que hacer. Su mitad de ácido bórico le quita en cambio un poco de potasio al jabón, y como sal espesa algunos jabones, los ricos en coco según la experiencia de Fisher, y enturbia o separa otros (Classic Bells).
También hay una razón legal para no usarlo. El ácido bórico y los boratos, bórax incluido, figuran en la lista de sustancias prohibidas en los productos cosméticos de la UE, donde los incluyó el Reglamento (UE) 2019/1966, y de Gran Bretaña, que mantuvo las mismas entradas. Canadá permite el ácido bórico y sus sales hasta el 5 %, con advertencias en la etiqueta. Un jabón líquido que se venda en la UE o en Gran Bretaña no puede llevar nada de bórax.
El ácido cítrico
El ácido cítrico es un ácido de verdad: cada gramo del polvo anhidro neutraliza 0,88 g de hidróxido de potasio, o 0,62 g de hidróxido de sodio, que es la cifra que usa la calculadora cuando el ácido cítrico va en una pastilla. Si una pasta tiene álcali sobrante, el ácido cítrico lo elimina, y el citrato de potasio que forma incluso ayuda contra el agua dura. Pero una vez agotado el álcali sobrante, el ácido empieza a quitarle potasio al propio jabón y deja atrás ácido graso libre. Eso es sobreengrasado por otro camino, y trae la turbidez y la película aceitosa que se quería evitar al elegir un sobreengrasado bajo. Classic Bells cuenta el mismo efecto con el bicarbonato de sodio, que en el jabón se comporta como un ácido débil.
Cuándo vale la pena hacerlo
Solo cuando la pasta tiene de verdad álcali sobrante: una receta calculada al 0 % o cerca, un hidróxido de potasio más puro que la cifra que introdujo, o un error al pesar. Empiece por los números. La comprobación de rangos de la calculadora le dice si la receta podría llegar a salir con exceso de álcali, y si duda de sus escamas, la guía de NaOH y KOH explica cómo medir su pureza con ácido cítrico. Comprobar la propia pasta es más difícil. La fenolftaleína, el indicador que se vuelve rosa en medio alcalino, colorea un jabón acuoso tenga o no álcali libre. Thomssen advirtió en 1922 de que, en un jabón con mucha agua, la propia disociación del jabón puede volverlo rosa aunque la masa esté del lado ácido (“in spite of the fact the mass is on the acid side”), y disolvía sus muestras en alcohol, donde el indicador responde solo al álcali libre. La guía del pH del jabón explica ese método y sus límites. Si una pasta resulta de verdad tener exceso de álcali, el arreglo más limpio es el del jabonero de caldera: cocerla con un poco más de aceite, pesado con la calculadora, para que el álcali sobrante se convierta en más jabón. Thomssen corregía exactamente así el jabón blando demasiado alcalino. Mejor aún, calcule desde el principio con un pequeño sobreengrasado, como hace el lote de ejemplo, y el paso desaparece.
Espesar
El jabón de potasio diluido es fluido por naturaleza, y lo espeso que puede llegar a ser depende sobre todo de los aceites. Sin un espesante sintético, hay dos maneras de darle cuerpo: usar menos agua o añadir sal.
La sal actúa a través de la forma de las micelas del jabón, los agregados que forman las moléculas de jabón en el agua. En presencia de sal, el oleato de potasio forma micelas largas, como hilos, que se enredan en una red y vuelven el líquido espeso y elástico; es un sistema que los fisicoquímicos estudian precisamente por ese comportamiento (Molchanov y colaboradores). Eso encaja con lo que ven los jaboneros: la sal espesa los jabones ricos en oleico y hace poco por los ricos en coco, y Fisher encontró que el agua salada podía llevar un jabón de aceites líquidos casi hasta un gel.
Prepare una solución de sal al 20 %: Fisher disuelve 28 g de sal en 113 g de agua caliente. Pruébela en una muestra de 100 g de jabón antes de salar el lote. Añádala al jabón a temperatura ambiente poco a poco, empezando por alrededor de un 0,2 % de sal sobre el peso del jabón (1 g de la solución por cada 100 g de jabón), remueva con suavidad y espere una hora antes de juzgar, porque el espesado tarda en desarrollarse. Pare en cuanto una dosis no cambie nada o el jabón se vuelva más fluido: pasado su punto máximo, más sal lo vuelve a hacer fluido. Classic Bells sitúa el rango útil entre el 0,2 y el 2 % de sal.
La sal de mesa es la que usa la mayoría, Fisher y Classic Bells entre ellos. Es cierto que cambia parte del potasio del jabón por sodio, que es como los antiguos jaboneros de caldera convertían el jabón blando de potasa en jabón duro de sosa (Thomssen), y los jabones de sodio son los menos solubles. Si la sal le enturbia el jabón, el cloruro de potasio espesa sin añadir sodio.
La fragancia también cambia el espesor. Fisher prueba cada una incorporando media cucharadita a 85 g (3 oz) de jabón tibio y esperando media hora, porque algunas fragancias espesan el jabón, otras lo vuelven más fluido y otras lo enturbian. Lo de volverlo fluido tiene una causa probable: en el estudio del oleato de potasio, añadir un hidrocarburo volvió a convertir las micelas en forma de hilo en esferas y redujo la viscosidad hasta en cuatro o cinco órdenes de magnitud. Para empezar, aromatice con entre un 0,5 y un 1 % del jabón terminado (Classic Bells; Fisher llega hasta el 2 %), y vea la guía para aromatizar el jabón para los límites.
Mantener limpio el jabón diluido
La pasta es más o menos dos terceras partes jabón y se conserva bien en un tarro cerrado. El jabón diluido es cuatro quintas partes agua, y todo lo que es sobre todo agua puede criar bacterias y moho en cuanto entran. Los estudios sobre dosificadores de jabón líquido muestran con qué facilidad ocurre. Alrededor de uno de cada cuatro dosificadores rellenables a granel de los aseos públicos se ha encontrado contaminado, y en una escuela primaria, lavarse con jabón de esos dosificadores multiplicó por 26 las bacterias gramnegativas en las manos de alumnos y personal (Zapka y colaboradores). En hoteles alemanes, el 70 % de los dosificadores de bomba rellenables estaban contaminados, frente al 11 % de los no rellenables, y la vía de entrada resultó ser la válvula de alivio de presión de la bomba (Lucassen y colaboradores). Ninguno de los dos estudios trataba de jabón de potasa artesanal. El jabón de verdad se conserva en parte a sí mismo, pero menos cuanto más diluido está (Classic Bells), y un pH alto no es un conservante.
- Diluya solo con agua destilada. La miel, el aloe, la leche, la cerveza y cualquier otra cosa que lleve azúcar, almidón o proteína alimentan a los microbios (Classic Bells).
- Lave y seque las botellas y las bombas antes de llenarlas. No rellene nunca una botella a medio vaciar; vacíela, lávela y vuelva a llenarla.
- Guarde la pasta y diluya poco a poco.
- Si vende jabón líquido, necesita un conservante que funcione a pH de 9 a 10, y hay pocos que lo hagan, así que compruebe el rango de pH que indica su proveedor; una prueba de eficacia del conservante (challenge test) sobre el jabón terminado es la forma de demostrar que funciona. La guía de la evaluación de seguridad explica lo que eso supone en la UE y el Reino Unido.
Rallar una pastilla en agua no es lo mismo
Muchas recetas que se presentan como “jabón líquido natural” rallan una pastilla comprada en agua caliente, o diluyen un jabón líquido comprado. Eso disuelve el jabón de otro en lugar de hacer jabón, y el jabón de sodio no se mantiene disuelto con elegancia: Classic Bells probó mezclas así y las encontró utilizables de unos pocos días a una o dos semanas antes de que el espesor cambiara, y a Grosso le salió una mezcla viscosa y pegajosa que se separó casi enseguida y se secó formando una costra. Un jabón que se puede verter y que siga pudiéndose verter tiene que ser un jabón de potasio, y eso significa hacer la pasta.
El jabón de potasa diluido solo en parte, o nada, es la familia de los jabones blandos y los jabones en crema de la guía del jabón en crema.
Recetas para probar
Todas las recetasFuentes
Las notas sobre estas fuentes están en la página en inglés, con las palabras que se comprobaron en cada documento.
- The Complete Photo Guide to Soap Making . David Fisher, Creative Publishing International , 2018.
- The Everything Soapmaking Book, 3rd edition . Alicia Grosso, Adams Media , 2013.
- Soap-Making Manual . E. G. Thomssen, D. Van Nostrand Company , 1922.
- OECD SIDS Initial Assessment Report: Potassium hydroxide (SIAM 13) . OECD / UNEP , 2001.
- International Chemical Safety Card 0357: Potassium hydroxide . ILO / WHO , 2010.
- NIOSH Pocket Guide to Chemical Hazards: Potassium hydroxide . US National Institute for Occupational Safety and Health .
- Scientific Soapmaking: The Chemistry of the Cold Process . Kevin M. Dunn, Clavicula Press , 2010.
- Certificate of Analysis, Standard Reference Material 187f: Sodium Tetraborate Decahydrate (Borax), pH Standard . National Institute of Standards and Technology , 2025.
- Atomic weights of the elements 2013 . IUPAC, Pure and Applied Chemistry 88(3) , 2016.
- Effect of degree, type, and position of unsaturation on the pKa of long-chain fatty acids . Kanicky J. R. and Shah D. O., Journal of Colloid and Interface Science 256(1) , 2002.
- Evaluation of pH of Bathing Soaps and Shampoos for Skin and Hair Care . Tarun J. et al., Indian Journal of Dermatology 59(5) , 2014.
- Regulation (EC) No 1223/2009 on cosmetic products, Annex II, entries 1395 and 1396 . legislation.gov.uk, as substituted by Commission Regulation (EU) 2019/1966 .
- Cosmetic Ingredient Hotlist: boric acid and its salts . Health Canada , 2025.
- Self-assembled networks highly responsive to hydrocarbons . Molchanov V. S. et al., Langmuir 23(1) , 2007.
- Bacterial hand contamination and transfer after use of contaminated bulk-soap-refillable dispensers . Zapka C. A. et al., Applied and Environmental Microbiology 77(9) , 2011.
- A loophole in soap dispensers mediates contamination with Gram-negative bacteria . Lucassen R., van Leuven N. and Bockmühl D., MicrobiologyOpen 12(5) , 2023.
- Liquid soap: Tips for making . Classic Bells .
- Liquid soap: Tips for diluting and thickening . Classic Bells .
- Should You Add Preservative to Liquid Soap? . Classic Bells .