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Propiedades de los aceites para jabón: qué aporta cada uno a la pastilla

Cada aceite de una receta de jabón está ahí por los ácidos grasos que lleva. Esta referencia repasa los veinticinco que es más probable que encuentre, del de oliva y el de coco a la manteca de cerdo, el karité y el ricino: qué hace cada uno en una pastilla, la proporción que suelen darle los jaboneros y las precauciones que conlleva, con cada cifra tomada de las fichas que usa la calculadora.

Nueve cuencos pequeños de cristal con grasas para hacer jabón, vistos desde arriba sobre un fondo azul cobalto: aceite de oliva, aceite de coco blanco, manteca de karité, discos de manteca de cacao, aceite de ricino, manteca de cerdo, sebo, perlas de cera de abeja y aceite de almendras

En resumen

  • Los ácidos grasos de un aceite deciden lo que hace: el láurico y el mirístico limpian y hacen espuma, el palmítico y el esteárico endurecen, el oleico acondiciona, el ricinoleico estabiliza la espuma, y el linoleico y el linolénico acondicionan pero son los primeros en enranciarse.
  • Las proporciones habituales que se dan aquí son convenciones del oficio sacadas de los libros de jabonería, no reglas. Con la sosa bien calculada, cualquier aceite saponificable da un jabón seguro en cualquier proporción.
  • Los nombres pueden ocultar aceites distintos: el girasol alto oleico y el corriente comparten nombre de ingrediente, pero se conservan de forma muy distinta en el jabón.
  • La jojoba y la cera de abeja son ceras. Saponifican despacio y solo en parte, así que en el jabón se comportan como aditivos.
  • Los aceites de neem y de aguacate tienen índices de saponificación publicados muy dispersos, y las normas para el karité sin refinar también admiten una franja amplia. En una proporción grande, dé a la receta un punto o dos más de sobreengrasado o use el valor del certificado de su lote.
En esta página

Una receta de jabón es una lista de aceites, y cada uno está ahí por los ácidos grasos que aporta. El aceite de coco está en la mayoría de las pastillas por su ácido láurico, el de oliva por su ácido oleico, el de ricino por el ácido ricinoleico que no lleva ningún otro aceite corriente. Esta página repasa los veinticinco aceites, mantecas y ceras que es más probable que encuentre: qué hace cada uno en una pastilla y por qué, la proporción que suelen darle los jaboneros y qué vigilar. Cada cifra sale de las fichas que usa la calculadora, y cada aceite enlaza con su propia página en la base de datos de aceites, donde están los rangos publicados y los documentos de los que se tomaron. Para poner dos aceites lado a lado, abra la comparación de aceites.

Cómo leer las entradas

Cada entrada nombra los ácidos grasos principales del aceite, da su índice de saponificación (SAP) como el rango publicado, y dice qué hace el aceite en una mezcla, la proporción que suelen darle los jaboneros y lo que hay que vigilar. Donde ayuda, da también la puntuación de una pastilla hecha solo con ese aceite en las cinco cualidades del jabón, que es lo que muestra la página del propio aceite. La tabla da además el índice de yodo de cada aceite, una medida de laboratorio de sus dobles enlaces: cuanto más alto, más blando es el jabón y antes puede enranciarse su aceite libre (vea índice de yodo e INS).

Los ácidos grasos hacen el trabajo

Los ocho ácidos grasos a partir de los que se calculan las cualidades del jabónEl láurico (12 carbonos), el mirístico (14), el palmítico (16) y el esteárico (18) son saturados y cuentan para la dureza; el láurico y el mirístico cuentan además para el poder limpiador y la espuma burbujeante, y el palmítico y el esteárico para la espuma cremosa. El ricinoleico (18 carbonos, un doble enlace, un grupo hidroxilo) cuenta para el acondicionamiento, la espuma burbujeante y la espuma cremosa. El oleico (un doble enlace), el linoleico (dos) y el linolénico (tres) cuentan para el acondicionamiento.Ácido grasoCadena a escala (doble enlace: segunda línea)Cuenta paraLáuricoC12:0DurezaLimpiadorBurbujasMirísticoC14:0DurezaLimpiadorBurbujasPalmíticoC16:0DurezaCremosaEsteáricoC18:0DurezaCremosaRicinoleicoC18:1 · 12-OHOHBurbujasCremosaAcondicionaOleicoC18:1AcondicionaLinoleicoC18:2AcondicionaLinolénicoC18:3AcondicionaLas cadenas saturadas son rectas y se empaquetan muy juntas: una pastilla dura. Cada doble enlacedobla la cadena y da al oxígeno un punto de ataque: un jabón más suave y acondicionador,más blando y que se enrancia antes. Las cualidades son una convención, no una medición.
Los ocho ácidos grasos con los que se construyen las cualidades del jabón, y las cualidades a las que cuenta cada uno. El resto de esta página son estos ácidos, en distintas proporciones.

Los ácidos láurico y mirístico son cadenas saturadas cortas, de 12 y 14 carbonos. Sus jabones se disuelven con facilidad (Failor), así que hacen espuma enseguida, con burbujas grandes, y limpian con fuerza, y además dan firmeza a la pastilla. Esa misma facilidad para disolverse es la razón de que una pastilla con mucha cantidad de ellos pueda dejar la piel tirante. Los aceites de coco, de palmiste y de babasú son los aceites láuricos.

Los ácidos palmítico y esteárico son cadenas saturadas más largas, de 16 y 18 carbonos, lo bastante rectas para empaquetarse apretadas. Dan una pastilla dura que se gasta despacio y una espuma pequeña, densa y estable. Los llevan el aceite de palma, las grasas animales y las mantecas.

El ácido oleico tiene 18 carbonos y un doble enlace, que dobla la cadena. Su jabón es suave y acondicionador, pero empieza blando y se afirma despacio, con una espuma baja y resbaladiza. El aceite de oliva es sobre todo ácido oleico.

Los ácidos linoleico y linolénico tienen dos y tres dobles enlaces. La convención los cuenta como acondicionadores, pero cada doble enlace es también un punto por donde ataca el oxígeno, y una cadena con dos dobles enlaces se oxida más o menos entre 10 y 40 veces más deprisa que una con un solo doble enlace (Gharby et al., 2025). Son los ácidos que hay detrás del jabón rancio y de las manchas naranjas, y no solo en el aceite libre que deja el sobreengrasado: el jabón de aceite de oliva de Dunn sin sobreengrasado se puso naranja tan pronto como uno con un 10 %.

El ácido ricinoleico es ácido oleico con un grupo hidroxilo a mitad de la cadena, y el aceite de ricino es casi nueve décimas partes de él. El hidroxilo hace que su jabón sea extraordinariamente soluble: un poco estabiliza y espesa la espuma, y mucho da una pastilla blanda y pegajosa.

La pequeña parte de un aceite que el álcali no puede convertir en jabón es su materia insaponificable (esteroles, vitaminas, hidrocarburos, alcoholes cerosos), y atraviesa la reacción sin cambiar. La mayoría de los aceites llevan un uno o un dos por ciento; la manteca de karité, el aceite de salvado de arroz y la jojoba llevan mucho más, y se nota en cómo se comportan.

Qué significa “proporción habitual”

Las proporciones que se dan aquí son convenciones del oficio: lo que los jaboneros con experiencia, y los libros que escriben, fijaron para una pastilla de diario lo bastante dura para durar, que haga buena espuma, se cure en semanas y se conserve bien. No son límites de seguridad. Con la sosa bien calculada, cualquier aceite que saponifique da un jabón seguro en cualquier proporción, y algunos clásicos quedan muy fuera de los rangos: una pastilla de sal es sobre todo aceite de coco, y un jabón de afeitar puede llevar un 40 % de ácido esteárico. Donde un rango sale de un libro concreto, se nombra el libro, y donde los libros no coinciden, se dan los dos. Las cinco cualidades también son una convención, una manera de sumar ácidos grasos que la guía de los ácidos grasos desmonta; según ellas el jabón de Castilla es demasiado blando, y el de Castilla es uno de los jabones más antiguos que existen.

Los aceites de un vistazo

Aceite Ácidos grasos principales, % SAP, mg KOH/g NaOH por 100 g Índice de yodo Proporción habitual
Oliva oleico 69, palmítico 14, linoleico 12 184–196 13,5 g 75–94 hasta el 100 %
Coco láurico 49, mirístico 19, palmítico 9 248–265 18,3 g 6,3–10,6 15–30 %
Palmiste láurico 50, mirístico 16, oleico 16 230–254 17,3 g 14,1–21 hasta el 15 %
Babasú láurico 48, mirístico 19, oleico 15 245–256 17,9 g 10–18 como el de coco
Palma palmítico 43, oleico 40, linoleico 11 190–209 14,2 g 50–55 hasta el 25–30 %
Manteca de cerdo oleico 45, palmítico 25, esteárico 15 192–203 14,1 g 55–65 hasta el 100 %
Sebo oleico 38, palmítico 25, esteárico 23 190–202 14,0 g 40–53 hasta el 100 %
Manteca de karité oleico 47, esteárico 42, linoleico 6 179,3–190 13,0 g 30–75 5–15 %
Manteca de cacao oleico 35, esteárico 34, palmítico 27 188–198 13,8 g 33–42 hasta el 15 %
Manteca de mango esteárico 43, oleico 43, palmítico 6 185–198 13,7 g 32–57 hasta el 15 %
Manteca de kokum esteárico 52, oleico 42 187–191,7 13,5 g 32–40 ninguna publicada
Ricino ricinoleico 89 176–182 12,8 g 83–88 3–8 %
Almendras dulces oleico 69, linoleico 25 183–207 13,9 g 85–109 hasta el 25 %
Albaricoque oleico 62, linoleico 28 185–195 13,5 g 90–115 hasta el 10–15 %
Aguacate oleico 62, palmítico 15, linoleico 13 170–202 13,3 g 75–95 hasta el 20 %
Girasol alto oleico oleico 83, linoleico 10 182–194 13,4 g 78–90 como el de oliva
Girasol corriente linoleico 61, oleico 27 188–194 13,6 g 118–141 hasta el 20 %
Colza (canola) oleico 61, linoleico 23, linolénico 10 182–193 13,4 g 105–126 hasta el 35 %
Salvado de arroz oleico 43, linoleico 32, palmítico 19 180–199 13,5 g 90–115 5–50 %
Cáñamo linoleico 55, linolénico 22, oleico 13 ninguno publicado 13,7 g 145–170 hasta el 20 %, a menudo 5 %
Jojoba gadoleico 72, erúcico 14 (como ésteres de cera) 93 6,6 g 81–94,8 hasta el 10 %
Cera de abeja ésteres de cera; sin perfil publicado 87–104 6,8 g sin publicar 0,5–2 %
Ácido esteárico esteárico 52, palmítico 47 206–212 14,9 g 0,5 o menos 0,5 % en pastillas
Bayas de laurel oleico 37, linoleico 23, láurico 19 198–199 14,2 g 68–80 la fija el precio
Neem oleico 41, palmítico 18, linoleico 19 175–205 13,5 g 74,9–150 alrededor del 5–10 %

Los ácidos grasos son los valores representativos que usa la calculadora; los índices SAP y de yodo son los rangos publicados en la página de cada aceite. El NaOH por 100 g es la sosa que saponifica por completo 100 g del aceite con el valor que usa la calculadora, antes de cualquier sobreengrasado. La “proporción habitual” es una convención del oficio para una pastilla corriente de jabón en frío; cada entrada de abajo dice de dónde sale.

Los aceites láuricos: coco, palmiste y babasú

Aceite de coco

El aceite de coco es más o menos la mitad ácido láurico (del 45,1 al 53,2 %) y una quinta parte mirístico (del 16,8 al 21 %), con pequeñas cantidades de los ácidos caprílico y cáprico, más cortos. Esas cadenas cortas dan una pastilla dura y blanca que hace espuma deprisa, con burbujas grandes y aireadas, y limpia muy bien. Por sí solo puntúa 80 en dureza y 68 en poder limpiador, muy por encima de las franjas de la convención. Las cadenas cortas también suponen más moléculas por gramo, así que el aceite de coco necesita más sosa que ningún otro aceite de esta lista: 18,3 g de hidróxido de sodio por 100 g, un tercio más que el aceite de oliva.

Proporción habitual: del 15 al 30 %. Faiola dice que a algunas personas les resulta secante por encima del 25 % y en general lo mantiene en el 35 % o menos; Fisher pone el techo habitual en torno al 30 %, salvo que se suba el sobreengrasado. La excepción es la pastilla de sal, que es sobre todo coco con un sobreengrasado alto (vea la guía del jabón de sal y la pastilla spa de sal rosa, con un 70 % de coco y un 18 % de sobreengrasado).

Qué vigilar: el tipo. El aceite de coco corriente se funde entre 23 y 26 °C, y por eso en Estados Unidos se vende como “de 76 grados”. El aceite de coco fraccionado es otro producto (sobre todo ácidos caprílico y cáprico, SAP de 310 a 360) y necesita mucha más sosa: en una pastilla 70/30 de oliva y coco, poner aceite fraccionado en lugar del aceite de coco corriente sube la sosa de 142,2 g a 158,1 g por 1000 g de aceites. No cambie nunca uno por otro sin volver a calcular. El aceite de coco en la base de datos.

Aceite de palmiste

Prensado de la semilla de la palma aceitera y no de la pulpa del fruto, el aceite de palmiste es un aceite láurico como el de coco: láurico del 45 al 55 %, mirístico del 14 al 18 %, con algo más de ácido oleico (del 12 al 19 %). En el jabón se comporta como el coco (Fisher; Failor), y da una pastilla dura y una espuma rápida y burbujeante.

Proporción habitual: hasta el 15 % (Faiola, que lo encuentra quebradizo y rápido en llegar a la traza), aunque las pastillas de oliva y palmiste de Watson lo usan al 40 % en lugar del coco. Cavitch vio que del 10 al 15 % bastaba de sobra, y que con más las pastillas tomaban el olor propio del aceite.

Qué vigilar: necesita menos sosa que el aceite de coco. En la misma pastilla 70/30 de oliva, el aceite de palmiste pide 139,2 g de hidróxido de sodio donde el coco pide 142,2 g, así que no son intercambiables sin volver a calcular. Plantea las mismas dudas de sostenibilidad que el aceite de palma (vea jabón sin palma). El aceite de palmiste en la base de datos.

Aceite de babasú

Sacado de la nuez de una palmera brasileña, el babasú es láurico del 40 al 55 %, mirístico del 11 al 27 % y oleico del 9 al 20 %. Cable lo usa en lugar del aceite de coco, del 18 al 29 % en sus recetas, y lo encuentra más suave; según las cifras la diferencia es pequeña, porque una pastilla de babasú y una de coco con la misma receta puntúan a unos tres puntos la una de la otra. Cable lo propone para quien quiera evitar el coco.

Proporción habitual: como el aceite de coco, del 15 al 30 %.

Qué vigilar: Cable observa que acelera la traza. Necesita 17,9 g de hidróxido de sodio por 100 g frente a los 18,3 g del coco, así que vuelva a calcular después de un cambio. El aceite de babasú en la base de datos.

El aceite de palma y las grasas animales

Aceite de palma

El aceite de palma se prensa de la pulpa del fruto de la palma aceitera y es casi la mitad ácido palmítico (del 39,3 al 47,5 %) y dos quintas partes oleico (del 36 al 44 %). Ese equilibrio entre duro y blando da una pastilla firme, duradera y suave, con una espuma cremosa y estable (Fisher; Letcavage y Harden), y por eso es el pilar de la receta clásica de oliva, coco y palma. Una pastilla solo de palma puntúa 50 en dureza y 48 en espuma cremosa.

Proporción habitual: hasta el 25 % (Faiola); la pastilla clásica de oliva, coco y palma usa un 30 %. Los jabones antiguos usaban mucho más: las bases de jabón de tocador de hace un siglo eran tres cuartas partes o más de palma o de sebo (vea la base de palma de Thomssen).

Qué vigilar: sus fracciones se separan en el envase, y la parte más dura, rica en palmítico, se deposita, así que derrita y remueva el envase entero antes de pesar nada (Faiola; Failor). También acelera la traza y arrastra con ella a los demás aceites, así que el aroma y los aditivos tienen que entrar deprisa (Cavitch). El aceite de palma “rojo”, sin blanquear, lleva de 500 a 2000 mg/kg de carotenoides, los pigmentos que lo hacen naranja, y tiñe el jabón. Los argumentos medioambientales en su contra se exponen en jabón sin palma. El aceite de palma en la base de datos.

Manteca de cerdo

La manteca de cerdo es grasa de cerdo fundida: oleico del 35 al 55 %, palmítico del 20 al 30 %, esteárico del 8 al 22 %, linoleico del 4 al 12 %. Da una pastilla dura, blanca y suave, con una espuma cremosa y baja, y es barata. Una pastilla de manteca de cerdo puntúa 42 en dureza y 55 en acondicionamiento; la manteca de cerdo es un poco más blanda que el aceite de palma, con menos ácidos duros y más oleico.

Proporción habitual: hasta el 100 %; las mezclas suelen ir del 25 al 50 % (las recetas de Cable usan del 24 al 38 %). La pastilla de manteca de cerdo a la antigua es un 80 % de manteca de cerdo y un 20 % de coco.

Qué vigilar: la manteca del supermercado. Fisher señala que suele estar parcialmente hidrogenada para que dure más, lo que cambia sus ácidos grasos, y la norma del Codex permite añadirle antioxidantes como el BHT. En el otro extremo, la manteca no comestible que se vende como “choice white grease” tiene muchos más ácidos grasos libres y a menudo lleva conservantes químicos, y los grados bajos dan a la pastilla un olor a manteca (Cavitch). Revise la etiqueta, y vea la guía del sebo y la manteca de cerdo para fundirla usted mismo. La manteca de cerdo en la base de datos.

Sebo

El sebo es grasa de vaca o de carnero fundida: oleico del 30 al 45 %, palmítico del 20 al 30 %, esteárico del 15 al 30 %, y solo del 1 al 6 % de linoleico. Más ácido esteárico y menos linoleico que la manteca de cerdo lo hacen más duro (52 por sí solo) y lento en enranciarse. Su espuma es pequeña y estable, y por eso se suele combinar con un aceite láurico.

Proporción habitual: hasta el 100 % (Faiola); la pastilla clásica de granja es tres partes de sebo por una de coco (jabón de sebo casero), y la pastilla cremosa de sebo y oliva usa un 50 %.

Qué vigilar: la calidad del fundido, que decide si el jabón huele a algo. La guía del sebo y la manteca de cerdo lo explica. El sebo en la base de datos.

Las mantecas: karité, cacao, mango y kokum

Manteca de karité

La manteca de karité es oleica del 34 al 60,7 % y esteárica del 27,7 al 55,7 %, unos rangos tan amplios porque salen de 36 muestras de siete países africanos (Akihisa et al., 2010). Su ácido esteárico la convierte en un endurecedor; su ácido oleico mantiene la pastilla suave. Además es inusualmente rica en materia insaponificable, del 2,4 al 11,6 % en el mismo estudio, y esa materia pasa a la pastilla sin cambios; los jaboneros le atribuyen el tacto acondicionador del karité (Letcavage y Harden).

Proporción habitual: del 5 al 15 %. Faiola la mantiene en el 10 % o menos; las recetas de Cable usan del 3 al 16 %; Corley Barto basa la mayoría de las suyas en un 30 %, igual que nuestra pastilla de lujo de karité y cacao; y nuestra receta sin palma usa un 20 % para sustituir la dureza de la palma.

Qué vigilar: su índice de saponificación. Las normas para el karité sin refinar admiten de 160 a 195 mg KOH/g (Codex) o de 160 a 200 (India), porque abarcan mantecas con hasta un 19 % de materia insaponificable. Las mantecas que se han medido quedan entre 179,3 y 190, y la calculadora usa 183, el valor de un karité refinado. Una manteca cruda rica en insaponificables necesita menos sosa que eso, así que en una proporción grande añada un punto o dos de sobreengrasado o use el valor del certificado de su proveedor. La manteca de karité en la base de datos.

Manteca de cacao

La manteca de cacao se reparte a partes iguales en tres: palmítico del 23 al 30 %, esteárico del 31 al 37 %, oleico del 31 al 38 %. Saturada en casi dos tercios, es la más dura de las mantecas corrientes (61 en dureza por sí sola) y da una espuma pequeña y estable. Se funde entre 31 y 35 °C.

Proporción habitual: hasta el 15 %. Faiola observa que más puede contribuir a que se agriete, y las pastillas cargadas de manteca de cacao pueden ser quebradizas.

Qué vigilar: el olor. La manteca de cacao sin refinar huele a chocolate y el olor pasa a la pastilla (Letcavage y Harden; Fisher), así que cómprela desodorizada si quiere una base neutra. La manteca de cacao en la base de datos.

Manteca de mango

La grasa de la semilla del mango es ácido esteárico y oleico más o menos a partes iguales, del 35 al 50 % cada uno, con un poco de palmítico: parecida al karité en composición y más blanda que la manteca de cacao. Faiola observa que aporta acondicionamiento sin mucha espuma ni dureza.

Proporción habitual: hasta el 15 % (Faiola); las recetas de Cable usan del 6 al 19 %.

Qué vigilar: la variedad. Cuatro mantecas de mango de Costa de Marfil se fundían a temperaturas que iban de 17,6 a 34,3 °C (Diomande et al.), así que un lote puede ser mucho más blando que el siguiente. Los ácidos grasos que damos aquí son la especificación de un refinador (Heess), en línea con la norma india para la grasa de semilla de mango, cuyo rango de saponificación, de 185 a 198, es el que usa la calculadora. La manteca de mango en la base de datos.

Manteca de kokum

El kokum, de la semilla de un árbol frutal indio, es más o menos la mitad ácido esteárico (52 %) y dos quintas partes oleico (41,5 %) en el único análisis completo disponible, un estudio de 1939. Eso la convierte en una manteca dura y quebradiza, muy parecida a la de cacao en el jabón (59 en dureza por sí sola), sin el olor a chocolate.

Proporción habitual: ninguno de los libros en los que confiamos da una. Su composición se parece a la de la manteca de cacao, así que vale la misma precaución sobre lo quebradiza que puede ser, y tratarla igual, hasta un 15 % aproximadamente, es una propuesta nuestra, no una convención publicada.

Qué vigilar: los pocos datos. Su índice de saponificación (de 187 a 191,7) sale de las normas alimentarias indias; sus ácidos grasos, de un único análisis antiguo. La manteca de kokum en la base de datos.

Aceite de ricino

El aceite de ricino tiene del 85 al 92 % de ácido ricinoleico, un ácido graso que ningún otro aceite corriente lleva en cantidad. El grupo hidroxilo de su cadena hace que el jabón de ricino sea muy soluble en agua, así que una proporción pequeña estabiliza y espesa la espuma de toda la pastilla; una proporción grande la deja blanda y pegajosa. Por sí solo puntúa 89 en espuma burbujeante, 93 en cremosa y solo 5 en dureza.

Proporción habitual: del 3 al 8 %. Faiola ve que del 3 al 5 % da la mejor espuma y que por encima del 10 % da una pastilla blanda; Fisher advierte de un jabón blando y gomoso por encima de un 8 % aproximadamente. El champú sólido, el jabón líquido y el jabón transparente usan más, este último hasta un tercio de los aceites (Failor), porque el jabón de ricino, que actúa casi como un disolvente, ayuda a la transparencia.

Qué vigilar: las cualidades no muestran el problema. Subir el ricino del 5 % al 15 % en una pastilla de oliva y coco sube la espuma burbujeante de 25 a 34 y apenas mueve la dureza (de 35 a 34), y sin embargo la segunda pastilla es la más pegajosa. El ricino también acelera la traza (Fisher; Cable). El aceite de ricino en la base de datos.

Vea trabajar al ricino. Esta pastilla de oliva y coco con un 5 % de ricino necesita 141,8 g de hidróxido de sodio por 1000 g de aceites con un 5 % de sobreengrasado. Cambie el ricino al 15 % y vea qué cifras se mueven.

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El aceite de oliva y los demás aceites oleicos

Aceite de oliva

El aceite de oliva es oleico del 55 al 83 %, palmítico del 7,5 al 20 % y linoleico del 3,5 al 21 %. Su jabón es muy suave, con una espuma baja y resbaladiza, y empieza blando: una pastilla solo de aceite de oliva puntúa 17 en dureza, y sin embargo un jabón de Castilla bien curado acaba siendo muy duro (Fisher), y el curado largo es parte de la receta. La guía del jabón de Castilla explica por qué las cifras se quedan cortas con él.

Proporción habitual: cualquiera hasta el 100 % (Faiola; Fisher), que es el jabón de Castilla; la pastilla bastilla rica en oliva se queda en un 75 % y añade coco y ricino para la espuma.

Qué vigilar: el tipo de aceite importa en la pastilla terminada menos de lo que se piensa; la frescura importa más (Fisher). Lo que sí cambia es el tiempo de trabajo. El aceite de orujo, la última extracción de la pasta, puede llevar hasta un 3 % de materia insaponificable frente al 1,5 % de los demás tipos, y es el que antes llega a la traza: las recetas de oliva removidas a mano de Cavitch llegaban a la traza en un tiempo que iba de 7 a 40 minutos según el tipo, el orujo el más rápido (y el más oscuro) y el virgen extra el más lento. Faiola lo usa como un mando: orujo para las capas y las superficies con textura que conviene que cuajen antes, virgen extra para los remolinos largos (Pure Soapmaking). Los aceites vírgenes verdes tiñen la pastilla; para una blanca, Cavitch elegía un aceite refinado que en la botella se ve de un amarillo brillante. El rango amplio de linoleico (hasta un 21 %) significa que algunos aceites de oliva se conservan mejor que otros. El aceite de oliva en la base de datos.

Aceite de almendras dulces

Oleico del 62 al 76 %, linoleico del 20 al 30 %. Un aceite blando y acondicionador, con una espuma baja y estable, que se usa por el tacto.

Proporción habitual: hasta el 25 % (Faiola).

Qué vigilar: el ácido linoleico, una cuarta parte del aceite, que acorta la vida útil en proporciones altas. Es un aceite de fruto seco, y su nombre de ingrediente (Prunus Amygdalus Dulcis Oil, o Sodium Almondate una vez saponificado) se lo dice a un cliente alérgico. El aceite de almendras dulces en la base de datos.

Aceite de albaricoque

Oleico del 54 al 70 %, linoleico del 20 al 35 %, muy parecido al aceite de almendras dulces, y se usa igual.

Proporción habitual: hasta el 15 % (Faiola), el 10 % (Cable). Las dos ven que más da una pastilla blanda que no aguanta en la ducha.

Qué vigilar: como en el de almendras, el ácido linoleico. El aceite de albaricoque en la base de datos.

Aceite de aguacate

Oleico del 50 al 74 %, palmítico del 5 al 25 %, linoleico del 6 al 20 %, con más ácido palmitoleico (del 1 al 12 %) que la mayoría de los aceites. Se comporta de forma muy parecida al aceite de oliva, con algo más de ácido palmítico, y los jaboneros lo usan por un tacto rico y acondicionador.

Proporción habitual: hasta el 20 % (Faiola).

Qué vigilar: un rango de saponificación amplio. El Codex da al aceite de aguacate crudo de 170 a 202 mg KOH/g, y la calculadora usa el punto medio, 186. El aceite de aguacate sin refinar lleva más materia insaponificable que la mayoría de los aceites (Fisher), lo que baja su valor; un aceite refinado, con un 2 % como máximo, queda en la mitad superior. En una proporción grande, un punto más de sobreengrasado cubre la dispersión. La pastilla de salvado de arroz y aguacate usa un 25 %. El aceite de aguacate en la base de datos.

Aceite de girasol alto oleico

El aceite de girasol alto oleico debe tener al menos un 75 % de ácido oleico según la norma del Codex (del 75 al 90,7 %), con linoleico del 2,1 al 17 %. En el jabón se comporta como un aceite de oliva pálido y se conserva bien.

Proporción habitual: como el aceite de oliva. Faiola propone un 20 % o menos para los aceites de girasol, por la pastilla blanda y la corta vida útil; el tipo alto oleico se conserva mucho mejor, y nuestras recetas lo usan del 5 al 30 %.

Qué vigilar: la etiqueta. Los dos tipos llevan el mismo nombre de ingrediente, Helianthus Annuus Seed Oil, así que solo la especificación del proveedor le dice cuál tiene. El aceite de girasol alto oleico en la base de datos.

Aceite de colza (canola)

Aceite de colza bajo en ácido erúcico: oleico del 51 al 70 %, linoleico del 15 al 30 %, linolénico del 5 al 14 %. Barato, pálido y suave, con una espuma cremosa. Faiola observa que frena la traza, lo que da tiempo para los remolinos, y que da una pastilla más blanca que el aceite de oliva.

Proporción habitual: hasta el 35 % (Faiola), o el 40 % en su Pure Soapmaking, que prefiere el tipo alto oleico porque tarda más en enranciarse; nuestra pastilla económica usa un 25 % y la pastilla de aceites del supermercado, un 15 %.

Qué vigilar: el ácido linolénico, hasta un 14 %, el que antes se oxida de los ácidos corrientes. Faiola señala que algunos jaboneros culpan a la colza de las manchas naranjas. Existe una colza alto oleico con alrededor de un 2,5 % de ácido linolénico. El aceite de colza en la base de datos.

Aceite de salvado de arroz

Oleico del 38 al 48 %, linoleico del 21 al 42 %, palmítico del 14 al 23 %. Su ácido palmítico lo sitúa entre los aceites líquidos más pesados (Fisher), y lleva hasta un 6,5 % de materia insaponificable, que incluye del 0,9 al 2,1 % de gamma-orizanol en el aceite crudo.

Proporción habitual: Faiola lo considera utilizable hasta el 100 % y usa del 7 al 50 % en sus recetas; las nuestras usan del 5 al 30 %, y la que más, la pastilla de salvado de arroz y aguacate. Faiola y Grosso proponen las dos usarlo en lugar del aceite de oliva para abaratar.

Qué vigilar: el ácido linoleico, hasta un 42 % en algunos aceites. El aceite de salvado de arroz en la base de datos.

Los aceites poliinsaturados: girasol corriente y cáñamo

Aceite de girasol corriente

El aceite de girasol corriente es lo contrario del alto oleico: linoleico del 48,3 al 74 %, oleico del 14 al 39,4 %. Las cinco cualidades apenas distinguen uno de otro (en una pastilla 70/30 con coco, dureza 32 frente a 30 y acondicionamiento 64 frente a 68), pero el índice de yodo sí: 93 para la pastilla del aceite corriente frente a 61 para la del alto oleico. Ese índice de yodo es el ácido linoleico, y es la razón de que el aceite corriente se conserve mal en el jabón.

Proporción habitual: hasta el 20 % (Faiola), y menos es más seguro para una pastilla que se quiera conservar.

Qué vigilar: lo mismo vale para el aceite de pepita de uva (linoleico del 58 al 78 %) y el de soja (linoleico del 48 al 59 %, linolénico del 4,5 al 11 %). Manténgalos en una proporción pequeña, cómprelos frescos y cure el jabón en un sitio fresco. El aceite de girasol corriente en la base de datos.

Aceite de cáñamo

El aceite más insaturado de esta lista: linoleico del 44,5 al 65,5 %, alfa-linolénico del 13,5 al 30,5 %, índice de yodo de 145 a 170. Cable lo usa por el tacto sedoso que da a la pastilla.

Proporción habitual: Faiola admite hasta un 20 %; las recetas de los libros que consultamos usan del 4 al 6 %.

Qué vigilar: el enranciamiento. Cable observa que se oxida antes que otros aceites en el jabón y aconseja usar el jabón de cáñamo antes de seis meses, o mantener el sobreengrasado en torno al 5 %. El aceite en sí se conserva de tres a seis meses sin refinar y alrededor de un año refinado (Faiola, Pure Soapmaking), así que cómprelo fresco. No hay un índice de saponificación publicado; la calculadora usa 192,2, calculado a partir de sus ácidos grasos. El aceite de cáñamo en la base de datos.

Ceras y un ácido graso: jojoba, cera de abeja y ácido esteárico

Jojoba

El “aceite” de jojoba es una cera líquida. Alrededor del 97 % son ésteres de cera, cada uno un ácido graso largo monoinsaturado (ácido gadoleico, del 67,9 al 75,5 % de los ácidos, y erúcico) unido a un alcohol graso largo en lugar de a la glicerina. Eso tiene tres consecuencias. Su índice de saponificación es de unos 93 mg KOH/g, la mitad que el de un aceite corriente. Los ésteres de cera saponifican despacio, así que en las condiciones en que se hace jabón buena parte de la jojoba se queda como está y actúa como sobreengrasado adicional. Y aunque saponificara por completo, quedaría alrededor de la mitad de su peso como alcoholes grasos, que no se convierten en jabón: la Cosmetic Ingredient Review cifra su materia insaponificable en un 51 %.

Proporción habitual: hasta el 10 %. Faiola observa que más hace pesada la espuma; Cable la mantiene por debajo del 15 %.

Qué vigilar: las cualidades no significan nada en su caso: no cuentan el ácido gadoleico ni el erúcico, así que una pastilla de jojoba puntúa 12 en acondicionamiento. La calculadora le asigna sosa con 93, así que si saponifica menos que eso, la pastilla acaba con más sobreengrasado del indicado, nunca con menos. La jojoba en la base de datos.

Cera de abeja

La cera de abeja también es una cera, ésteres de alcoholes muy largos con algunos ácidos grasos libres e hidrocarburos, que se funde entre 62 y 65 °C. Solo sus ácidos libres reaccionan con facilidad con el álcali; los ésteres saponifican despacio, así que aporta poco jabón y funciona sobre todo como endurecedor. Su índice de saponificación es de 87 a 104 mg KOH/g.

Proporción habitual: hasta el 2 % de los aceites (Faiola), que también usa un 0,5 % en la traza contra la ceniza de sosa; su Pure Soapmaking admite un 3 %, trabajando a 63 °C (145 °F) o más para que la cera no cuaje, y advierte de que demasiada recorta la espuma.

Qué vigilar: espesa la masa deprisa. Faiola la funde aparte y la incorpora a mano en traza fina, con la masa a 60 °C (140 °F) o más, porque una masa más fría la cuaja en grumitos. La pastilla de miel y cera de abeja, en cambio, la incorpora a unos aceites mantenidos entre 50 y 55 °C y deja de batir en traza ligera. No hay ningún perfil de ácidos grasos publicado para ella, así que puntúa cero en todas las cualidades, lo que no significa nada. No es vegana. La cera de abeja en la base de datos.

Ácido esteárico

El ácido esteárico que compran los jaboneros es una mezcla de triple prensado de ácido esteárico (del 50 al 54 %) y palmítico (del 45 al 49 %), obtenida del aceite de palma o de grasa animal (Faiola; Failor). Como es un ácido graso libre y no una grasa, no saponifica: el álcali lo neutraliza al instante, y da jabón y agua y nada de glicerina. Esa rapidez explica cómo se comporta. Endurece la pastilla y trae la traza deprisa, y si está en los aceites cuando entra el álcali, la masa puede espesar hasta no poder removerse, o cortarse.

Proporción habitual: un 0,5 % como endurecedor en las pastillas corrientes (Faiola). El jabón transparente usa del 7 al 20 % (Failor), y los jabones de afeitar y en crema lo hacen una grasa principal: un 40 % en nuestro jabón de afeitar, un 45 % en el jabón de afeitar esteárico, hecho en caliente, y un 30 % en nuestro jabón crema.

Qué vigilar: el método. Failor lo funde aparte y lo añade cuando los demás aceites ya han llegado a la traza; Faiola lo añade fundido en traza fina, a una masa a 57 °C (135 °F) o más. Si evita el aceite de palma, tenga en cuenta que el ácido esteárico a menudo procede de la palma. El ácido esteárico en la base de datos.

Dos especialistas: bayas de laurel y neem

Aceite de bayas de laurel

Prensado del fruto del laurel, es el aceite del jabón de Alepo: oleico del 22,1 al 44,4 %, linoleico del 15,9 al 26,8 %, láurico del 12,7 al 31,2 % y palmítico del 12,4 al 19,9 % en tres análisis, con alrededor de un 1 % de materia insaponificable y un pequeño porcentaje de aceite volátil que le da su aroma. Su ácido láurico le da algo del poder limpiador y de la espuma del aceite de coco, que al aceite de oliva le faltan.

Proporción habitual: la fija el precio. El jabón de Alepo se clasifica por su proporción de laurel; nuestra receta de Alepo usa un 20 %, una categoría intermedia habitual, y la pastilla de laurel al estilo de Alepo, un 25 %. La guía del jabón de Alepo trata el rango.

Qué vigilar: tres cosas. El ácido láurico varía de un árbol a otro, del 13 al 31 % en 48 genotipos turcos (Ayanoğlu et al., 2018), así que lea sus puntuaciones de cualidades como un rango. No es el aceite esencial de laurel, un destilado de la hoja que no hace jabón y que IFRA limita a alrededor de un 0,053 % del jabón terminado (vea aromatizar el jabón). Y California añade el aceite de semillas de laurel a los ingredientes que los cosméticos no pueden contener a partir del 1 de enero de 2027; el calendario normativo tiene los detalles, y su proveedor puede decirle de qué se prensa su aceite. El aceite de bayas de laurel en la base de datos.

Aceite de neem

El aceite de semilla de neem es más o menos oleico del 28 al 41 %, palmítico del 12 al 19 %, esteárico del 4 al 15 % y linoleico del 19 al 46 %, un aceite moderadamente duro cuya composición varía mucho según cómo se extrajo. Los jaboneros lo añaden por su fama tradicional.

Proporción habitual: pequeña. La única receta con neem de Cable usa un 6 %; nuestro jabón para perros usa un 10 %.

Qué vigilar: su índice de saponificación. La norma india para el aceite de neem admite de 175 a 205 mg KOH/g, y la calculadora usa el punto medio, 190; un estudio midió de 159,7 a 194,6 en la misma semilla con cuatro disolventes distintos. Por encima de un pequeño porcentaje, dé a la receta un punto o dos más de sobreengrasado. Su ácido linoleico, hasta un 46 % en una muestra comercial, acorta la vida útil. Y no le atribuya propiedades curativas: cambian la forma en que se regula el jabón (vea etiquetado de jabones). El aceite de neem en la base de datos.

Cambiar un aceite por otro

Cambie dentro de una misma familia y la pastilla es la que menos cambia: manteca de cerdo o sebo por palma, babasú o palmiste por coco, girasol alto oleico o salvado de arroz por parte del aceite de oliva. Todo cambio modifica la sosa, incluso entre parientes cercanos, así que pase la receta nueva por la calculadora antes de pesar nada: el coco, el palmiste y el babasú difieren hasta en 3,0 g de hidróxido de sodio por 1000 g de aceites en la misma pastilla 70/30 de oliva, y el aceite de coco fraccionado, en 15,9 g. La herramienta de comparación muestra los ácidos grasos de dos aceites lado a lado, y crear una receta de jabón explica cómo construir una mezcla con ellos.

Pruebe un cambio. Una pastilla de un 70 % de aceite de oliva y un 30 % de aceite de coco necesita 142,2 g de hidróxido de sodio por 1000 g de aceites con un 5 % de sobreengrasado. Cambie el coco por babasú o por palmiste y vea cómo cambian la sosa y las cifras.

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Recetas para probar

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Fuentes

Las notas sobre estas fuentes están en la página en inglés, con las palabras que se comprobaron en cada documento.

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  2. Regional Standard for Unrefined Shea Butter (CXS 325R-2017), amended 2022 . Codex Alimentarius Commission (FAO/WHO) , 2022.
  3. Standard for Named Animal Fats (CXS 211-1999), 2015 print . Codex Alimentarius Commission (FAO/WHO) , 2015.
  4. Standard for Olive Oils and Olive Pomace Oils (CXS 33-1981), 2015 print . Codex Alimentarius Commission (FAO/WHO) , 2015.
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  9. Mango butter refined, product specification Sp151030d . Gustav Heess GmbH , 2022.
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  11. Evaluation of the effect of elite jojoba lines on the chemical properties of their seed oil . Awad N.A. et al., Molecules 27(12):3904 , 2022.
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  13. Beeswax (INS 901), specifications monograph . Joint FAO/WHO Expert Committee on Food Additives (JECFA), FNP 52 Add 13 , 2005.
  14. Extraction and separation of volatile and fixed oils from berries of Laurus nobilis L. by supercritical CO2 . Marzouki H. et al., Molecules 13(8) , 2008.
  15. Bioherbicide from Azadirachta indica seed waste: efficient extraction of neem oil . de Paulo Barbosa L.M. et al., Recycling 8(3):50 , 2023.
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  17. The Dreaded Orange Spot . Kevin M. Dunn, The Handcrafted Soapmaker , 2005.
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  19. Soap Crafting . Anne-Marie Faiola, Storey Publishing , 2013.
  20. Pure Soapmaking . Anne-Marie Faiola, Storey Publishing , 2016.
  21. The Natural Soap Book . Susan Miller Cavitch, Storey Publishing , 1995.
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  23. The Complete Photo Guide to Soap Making . David Fisher, Creative Publishing International , 2018.
  24. The Natural Soap Making Book for Beginners . Kelly Cable, Althea Press , 2017.
  25. Smart Soapmaking . Anne L. Watson, Shepard Publications , 2013.
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